Conducir bajo los efectos del alcohol reduce tus reflejos, afecta tu visión y pone en riesgo tu vida y la de los demás
¿Qué pasa realmente en tu cuerpo cuando mezclas alcohol y volante?
Visión de túnel: Pierdes la capacidad de ver lo que pasa a tus costados.
Reflejos lentos: Lo que antes te tomaba un segundo decidir, ahora te toma tres. Ese tiempo es la diferencia entre frenar o chocar.
Falsa seguridad: El alcohol te hace creer que eres “hábil”, cuando en realidad has perdido la precisión.
No solo te pones en riesgo tú; pones en riesgo a familias, peatones y a quienes te esperan al llegar.
El peor error no es beber, es creer que tienes el control cuando tus sentidos ya no lo tienen. Si tomas, no manejes.

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