Entre la contradicción y el ridículo resultó el fallido el intento de las autoridades por tapar el sol con un dedo
La Dirección del CETIS 100 de Tepic desató una ola de indignación y burlas tras emitir un posicionamiento oficial para intentar justificar por qué le apagaron el micrófono a un alumno en su graduación. El estudiante utilizaba el espacio para denunciar abiertamente las deficiencias de directivos y docentes; sin embargo, en lugar de afrontar las quejas, las autoridades prefirieron amordazarlo en pleno evento oficial, evidenciando su total intolerancia a que les digan sus verdades.
Lejos de limpiar su imagen, el comunicado dejó en ridículo a la institución debido a su excesiva verborrea burocrática y flagrantes contradicciones. En el texto afirman de manera absurda que “promueven la libertad de expresión”, pero párrafos abajo justifican la censura alegando que quitarle el sonido al alumno fue una medida “oportuna” para cuidar el “protocolo” y el “tiempo” de la ceremonia. Con este argumento, la directiva prácticamente confirmó que les importó más cuidar las apariencias que respetar los derechos de su comunidad.
Este atropellado intento por tapar el sol con un dedo dejó claro que las autoridades del plantel no supieron cómo manejar la situación y terminaron exhibiendo su propia incompetencia. Al redactar un documento tan ambiguo y vacío para protegerse, el CETIS 100 solo logró confirmar ante la opinión pública lo que el alumno denunciaba: que la institución prefiere recurrir a la censura antes que escuchar y resolver las legítimas quejas de sus estudiantes.

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